Bancarrota energética

-Por Norma Machengo

La bancarrota energética, se produce como consecuencia de mantenerte largo tiempo viviendo una situación de alta demanda de energía física y mental. Una enfermedad (propia o de algún significativo), una separación o divorcio, problemas económicos, la muerte, la incertidumbre, la inmigración, un conflicto que no termina de resolverse, son algunos ejemplos.

Los síntomas físicos van desde dolores crónicos (fibromialgia, migraña, lumbalgia) hasta insomnio, tristeza y depresión. También la dificultad para concentrarse y la pérdida de la memoria son parte del cuadro.

Muchas veces la bancarrota energética sólo se expresa como síntomas aparentemente inconexos, sin demostración de lesión orgánica por paraclínica (ECO normal, Rx normal, EEG normal, Hematología normal, etc).

Aun así, la persona se siente mal, y muy posiblemente el médico replique: “Amigo, ¡Ud. no tiene nada!” 
Pues si tiene, lo siente y lo padece.

No se demuestra físicamente, pero tiene una expresión en el campo energético, funcional.
Si no se corrige a tiempo se convertirá en una enfermedad física.

Aprender a identificar el déficit, marca una importantísima diferencia. Aquí algunos síntomas:

1. Despertar sin ganas de iniciar el día.
2. Sensación diurna de no haber tenido sueño reparador.
3. Dificultad para efectuar actividades cognitivas (memoria, atención, concentración).
4. Irritabilidad, o labilidad afectiva.
5. Sensación de frío constante.
6. Gases, estreñimiento o distensión abdominal.
7. Dolores inexplicables en músculos y tendones.
8. Migrañas
9. Deseo de consumir dulces o harinas refinadas.
10. Cansancio antes de las 2pm.

Eres energía, materia y consciencia.
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